Perderse en la lluvia

Perderse en la lluvia

sábado, 5 de enero de 2013

Let's make it last forever.


Lo llevaba escrito en un papel, un papel arrugado y con un tono amarillento. Se notaba que llevaba bastante tiempo guardado en su cartera. Y ella me pidió que prestara atención, que me vendría bien escuchar unas palabras que alguien un día le escribió.

“En el fondo hay cosas que nunca llegarás a decir por miedo. En realidad, todos somos un poco cobardes cuando se trata de decir algo que nos importa demasiado. Que las cosas que importan de verdad son las que se dicen con una mirada, con un gesto o con una sonrisa. Hasta hay veces que sin tener lo que quieres, te da miedo perderlo. Pero no vale la pena forzar las cosas, todo ocurre cuando menos te lo esperas, como por arte de magia, para bien o para mal, te das cuenta de que nada depende de ti, que también depende de otros, eso hace que la vida sea tan curiosa. Que las cosas no tiene valor por sí solas, serán importantes a medida que tú les des importancia.”


Así pretendo yo hacerte ver que si quisieras podrías, que lo que quieres demostrar lo demostraste un día, y no te hicieron falta palabras, pequeño.



New Year's Eve.



Otro año más. Uno más a la espalda, pero un año especial. Un año de cambios, de idas y venidas, de un "no poder abarcarlo todo", de un "quiero y no puedo", de un "no quiero y debo". Un año con una mezcla agridulce de momentos realmente maravillosos, y de momentos demasiado duros.
Pero no hay nada mejor que dar marcha atrás, que retroceder justo a hace un año. Hacer la típica revisión que se hace entre colorete y pintalabios justo antes de ir a la última cena del año. Y creo, más bien, estoy prácticamente segura de que todo pasa por algo. Si este año ha sido el mejor y el peor, si he conocido a gente que desconocía, y he desconocido a gente que creía conocer es por algo. Y ese algo es el motivo que me hace levantarme todos los días, no solo los días que abarca el 2013 sino todos los días de mi vida. Vivir con esa incertidumbre. Vivir pensando que no debes dejar lo que quieres. Vivir pensando que el amor mueve el mundo. Y vivir pensando que lo puedes llegar a tener todo al alcance de tus manos. Porque tú, yo y todos somos capaces. Porque ser capaz, o incapaz está en ti. Y ahora sí, cojo el 2013 con ganas. Con muchas ganas. Porque un buen año no es cuestión de suerte, es cuestión de actitud.

"Y alzo el vaso lleno de los momentos más vividos y brindo para que las mejores noches se hagan eternas"


martes, 13 de noviembre de 2012

En un abrir y cerrar.


"Esta vez será de manera diferente. Ese "rollo" de siempre ha acabado." Así, por un momento creí que resultaría fácil no recaer, mantener alejado de mi el nudo constante en la garganta, las ganas de llorar, el pánico y toda la mierda que se acumulaba a mi alrededor. Sobra decir que estaba completamente equivocada. Nada se va con tanta facilidad, cuando quieres darte cuenta estás en la situación de meses atrás, con el problema de meses atrás y atada como meses atrás.

Y es aquí dónde se puede apreciar el cambio. Es caída, caída con rasguños incluidos en el pack. Y recuerdos, pero es distinto. No es ni el mismo lugar ni estás con la misma gente. La confianza que te rodea es prácticamente nula, pero es dónde se supone que tienes que estar, dónde según ciertos papeles elegiste estar, y estás. En una sala, con unas ochenta personas a tu alrededor, acompañada y sola. Y cuando la decisión está tomada, sabes que sí, que ya no es propósito sino realidad. Y lo puedes conseguir, no es tan difícil asomarse a la salida del túnel y observar la luz. Es aquí dónde todo ha cambiado. Excepto una cosa, tú.

jueves, 31 de mayo de 2012

Un placer coincidir en esta vida contigo.

Todos los actos traen consecuencias. Y esta vez, sus actos han prendido una llama que ha devorado todo lo que en algún momento pudimos llegar a sentir. Excesivas ganas que lo han devastado todo. Noches, palabras que carecen de valor, dudas. Todo. Las mismas llamaradas que nos hacían ser nosotros, que nos animaban a seguir adelante, nos han reducido a cenizas.

Ojalá pudiese llamarlo rencor. Pero no, no puedo. es rabia. Una mala mezcla entre rabia y decepción. Rabia que sabe a "debí quererte menos". Decepción a "no debiste acabar con esto así". Incluso añadiría arrepentimiento, que sin duda, es la peor parte. Un arrepentimiento que suena a "nunca debí perder el control". Aún así, nunca fue un error.

 Por eso, hoy te digo, que espero que tu verdadera felicidad resida en ella, es algo que digo sin ningún tipo de seguridad. Espero, también que nunca tengas que recoger pedazos de algo roto, de un puzzle que sabes que tiene solución pero a la vista parece imposible. Y de la misma forma, algún día me gustaría decir "te quise", "esa noche disfruté". En pasado y sin heridas. En pasado y con cicatrices.
 No sé si volveré a escribir, volver a escribirte. Sobre todo porque no tengo muy claro que esto no sea el final, nuestro adiós.