Perderse en la lluvia

Perderse en la lluvia

lunes, 16 de abril de 2012

La verdad sobre las cosas que nunca dije.

Van siete noches y varias madrugadas, y aún no encuentro las palabras perfectas para decírtelo todo. Que si fue mi culpa, que si fue la tuya, que si fuimos los dos, que quizás si deberíamos hacer esto, que si sería más conveniente lo otro, que si lo suelto reviento, que sino lo digo, que si lo mejor es no decir nada, que si por qué tantas vueltas, que si nos caemos de espaldas de tanto mareo.
Siempre hemos sido así, hay cosas que son como son, pero somos unos inconformistas, por eso no evolucionamos. Soy insaciable lo sé, y puede que a veces me canse sin antes haber comenzado. Normalmente lo hago, pero es que en el fondo nunca me he llegado a creer que entre tú y yo no hubiera ningún inconveniente. Se me hace no pensar en las horas y no darle patadas al reloj. No sé ser paciente  ni no sonreírte aunque quiera hacerlo, porque lo que de verdad quiero es decirte lo mucho que me apetece pasar tiempo contigo, y lo que te odio por estar así, porque sabes que juntos, mejor. Y si esto es un pulso, lo gano, me gusta ganar. Y soy capaz de ser yo misma, de ir a por todas. Soy capaz de decir las cosas tal cual son, porque si algo he aprendido es que no sirve de nada las vueltas que des, ni las cosas que por miedo no has dicho a lo largo de los años, porque al final, el tiempo vuelta. Y nos olvidamos, nos olvidamos de las veces que nos tragamos nuestro orgullo e hicimos algo que no queríamos.

domingo, 15 de abril de 2012

Ni adiós, ni hasta pronto ni siquiera hasta mañana.

Podría hablarte de demasiados principios de esta carta. Llevo mucho tiempo pensando en cómo debería de empezar a escribir esto. Te he escrito miles de cartas de despedida, pero sabes tan bien como yo, que simplemente eran hasta luego, que solo era un puñado de palabras bonitas que debías recordar hasta que volvieras a mi lado, quizás por eso esta nunca te llegó, quizás por qué odio las despedidas, quizás por qué no puedo contarle a una carta todo lo que te diría con solo un beso. Me he enterado de que finalmente te fuiste para luchar por tus sueños, para llegar a ser el hombre del que siempre me hablabas, de que harías lo que sientes en cada momento. Siempre supe que esos sueños te alejarían de mí, y nunca serías capaz de renunciar a ellos por mí.
Te conozco demasiado, y sé que seguramente no serás capaz de contestarme. Que pareces muy feliz siendo "otro" y que en ese otro no hay hueco para mí. Quiero decirte que no te odio, o eso creo, que desde el primer momento supe donde me metía, que desde el primer momento sabía que esto no iba a acabar bien, que en nuestro camino no había sitio para "para siempres". También creí que nunca llegarías a ser ni la mitad de importante que en realidad fuiste, pero es que con cinco segundos de tu tiempo, tenía suficiente. Quizás al igual que me equivoqué en eso, lo hice en otras ocasiones, quizás si exista un futuro cercano contigo, quizás no seas feliz en la vida que llevas, y quizás diciendo lo que dices lo que verdaderamente quieres es ocultar la verdad.
Y no sé despedirme de ti, no sé romper las fotos que no tenemos, no sé “cerrar una puerta y abrir otra”. Y no quiero hacerlo, no quiero hacer como si nada, no quiero. Hay tantas cosas que quiero contarte, necesito un amigo, te necesito a ti, tener un día de tu vida, uno. Pero sé que prefieres pensar que no me lo merezco, y que no me lo darás. Así que tengo que conformarme con que durante estos minutos, pienses en mí, pienses en ese nosotros teóricamente esfumado.

miércoles, 11 de abril de 2012

Todo lo que podríamos haber sido tu y yo si no fuéramos tú y yo.

El invierno aquí, en Madrid, empieza a decirnos adiós, aún así, el frío sigue paseando por las grandes avenidas de esta enorme ciudad. Y cada mañana, con el vaso de café, leche y dos azucarillos, la bufanda color mostaza, seguía recordando su voz, el olor de sus camisetas básicas, las negras sobretodo. Habían pasado casi dos años desde la última vez que nos vimos, y después de todo este tiempo a pesar de los cientos de giros que había dado mi vida buscando un rumbo que me asegurara una pizca de felicidad me seguía acordando de él, al menos una vez a la semana, los domingos los que más. Seguía pensando que el lunes volvería a ver los ojos impregnados de sueño. Creía que me había olvidado de algunas cosas, de los pequeños detalles. De sentir, a veces. Pero parece que no, a pesar de que la memoria sea una máquina defectuosa. Hay experiencias inolvidables por lo que fueron y por quienes las compartieron.

martes, 6 de marzo de 2012

Lo que todos saben.

La gente que me rodea es una sociedad orgullosa de lo que son, de destruirse unos a otros, con el único fin de destacar, sin importar a quién influyan sus actos y si existe algún tipo de repercusión, una sociedad donde el egocentrismo es la razón de su mísera existencia. Y días como los de los últimos días me hacen ver que vivo entre verdaderos animales, a los que solo les importa las apariencias, sin darse cuenta de su putrefacto interior, el que tapan con una gruesa capa de falsedad. Todo lo que me rodea, es inautenticidad, supuestas cabezas “pensantes” vacías de personalidad. Vivo en un lugar cuyas personas con un bondadoso interior son un simple asfalto que la gente pisotea y machaca hasta conseguir reducirlas, destrozarlas, hacerlas sentir como seres inferiores.
Estoy harta de escuchar lo mismo una y otra vez, una cantidad innumerable de ideas absurdas cuyo fin es conseguir manipulación, de tener que seguir patrones para ser aceptada en la sociedad cruel, sin escrúpulos enamorada de su propio reflejo que no es más que propia invención suya.
Y estos últimos segundos me sirven para conseguir encerrarme entre mis propios criterios, apartada de toda esa gente que quiere ser algo por los demás y no por ella misma, realmente prefiero ser la Sra. Nadie a la popularidad con piernas. Una mujer solitaria, de corazón protegido contra el dolor, por miedo a que finalmente la superficialidad domine los sentimientos y los pensamientos propios.
El amor ya no existe, es solo una mecánica del cerebro regida por lo bella que aparente ser una persona, donde las palabras son vacías, escasas, donde el sexo es lo único que los llena, demostrando así de nuevo como nos estamos convirtiendo es simples animales de mente y corazón vacío.
La amistad tampoco es lo que era, la gente se manipula, se van cambiando aspectos de otras personas para complacer nuestras necesidades, robándoles la personalidad y convirtiéndolas en simples juguetes que acaban tirando por esa monotonía que ellos mismos les implantaron.
Sonrisas falsas que recibimos diariamente y al descubrir su verdadero significado se clavan en lo más profundo de tu ser, rompiéndote completamente e impidiendo levantarte, atándote al dolor de la más horrible de las maneras.
Espero que la gente verdadera siga existiendo, que resista a la presión, que no se deje sucumbir por sus imperfectas ''vidas perfectas'', recuerda que no son más que mentiras y falsedades, ten cuidado, no seas uno más de ellos.