Te planteas seguir o no seguir. Estás en un camino lleno de matorrales, a lo lejos parece un jardín, de esos tristes de invierno, donde preciosas flores dormitan o más bien se esconden. Claro, se esconden de algo, están inmersas entre una multitud de hierbajos, hierbas de las que deberían arrancarse y no permitir ni un más mínimo crecimiento. Son absoluta y completa contaminación. Lo peor, es que hay más de una. Parece que se multiplican. Asqueroso.
Y así, un jardín se ha convertido en un puro reflejo de mis pensamientos. No busco nada, prefiero no pensar, ni actuar ni siquiera intentar buscar alguna que otra explicación. Es mucho más complicado de lo que pensaba. Momentos anteriores de claridad, completa, me atrevería a decir, se vuelven en mares de dudas. Y como no, mi querida compañera descofianza vuelve a estar a mi lado. No me extraña, las mentiras no dejan de perseguirme.
A pesar de todo, hoy me he cargado de positivismo.
Perderse en la lluvia
sábado, 11 de diciembre de 2010
miércoles, 8 de diciembre de 2010
Te quiero.
Los días pasaban, cada vez estaba invertida más en una absoluta tristeza. Llegó un momento que parecía un agujero, de esos que no se ve la luz arriba. Ni siquiera los días que me levantaba con ganas de escalar, de salir de tanta acumulación de soledad, y justo cuando me decidía a mirar al exterior, si, en ese momento, todo lo de fuera era aún peor que ese frío y oscuro agujero. Y así, todo continuaba, hora trás hora, día tras día, semana tras semana.

Y de repente apareciste tú. No sé de donde, ni cómo, ni siquiera por qué. Apareciste con una manta para abrigarme del frío, me hiciste ver que a pesar de lo que pasara estarías dispuesta a estar al 100% conmigo, que todo tenía recompensa tarde o temprano. Y que mis impresiones del mundo no eran tan equivocadas.
Contigo, si. Al lado de alguien completamente diferente a mí encontré respaldo en ese momento. También risas, miradas de complicidad, sueños, cansancio y más risas. Y todo gracias a ti.
Everything is gonna be right
Y de repente apareciste tú. No sé de donde, ni cómo, ni siquiera por qué. Apareciste con una manta para abrigarme del frío, me hiciste ver que a pesar de lo que pasara estarías dispuesta a estar al 100% conmigo, que todo tenía recompensa tarde o temprano. Y que mis impresiones del mundo no eran tan equivocadas.
Contigo, si. Al lado de alguien completamente diferente a mí encontré respaldo en ese momento. También risas, miradas de complicidad, sueños, cansancio y más risas. Y todo gracias a ti.
Everything is gonna be right
martes, 7 de diciembre de 2010
Impresiones.
No me molesta. Aunque si esto se lo comentara a cualquiera me diría justo lo contrario. Pero no es así, simplemente me parece raro que todo esto acabe de esta manera. De una manera tan predecible y a la vez tan hipócrita. No te juzgo. Ni a él ni a ella. Nada más que no deja de resultarme raro, suena y seguirá sonando extraño.
Y si, el hasta luego de los sentimientos fue hace mucho, demasiado diría yo. Lo raro es que sigue existiendo algo, esa cosa que impide una amistad, esa cosa que provoca enfados, la cosa que hace que exista el rencor. El motivo aparentemente no se percibe, es algo completamente abstracto, más bien, ocultado por alguien o alguienes incluso.
Pero no pretendo preocuparte, ni llamar tu atención. De hecho, no pretendo nada. Expresar esto no me llevará a ninguna parte, tampoco quiero que lo haga. Es una sencilla percepción propia.
Y si, el hasta luego de los sentimientos fue hace mucho, demasiado diría yo. Lo raro es que sigue existiendo algo, esa cosa que impide una amistad, esa cosa que provoca enfados, la cosa que hace que exista el rencor. El motivo aparentemente no se percibe, es algo completamente abstracto, más bien, ocultado por alguien o alguienes incluso.
Pero no pretendo preocuparte, ni llamar tu atención. De hecho, no pretendo nada. Expresar esto no me llevará a ninguna parte, tampoco quiero que lo haga. Es una sencilla percepción propia.
jueves, 2 de diciembre de 2010
Hablamos de sentimientos.
¿Alguna vez has estado enamorado? ¿Has sido capaz de sentir esa “chispa” de la que hablan todos?
Personalmente, desconozco un proceso directo al enamoramiento, conocido como flechazo; supongo que es cuestión de ir avanzando, poco a poco y paso a paso como en todo. Dudo que sean del tipo de experiencias que se repiten cada cierto tiempo en la vida, es más son del reducido grupo a las que la frase ‘Este tren no pasa dos veces’ le va como anillo al dedo.
Si te preguntas por las causas de este proceso, no te preocupes, puedes responder un simple “porque sí”. En estas condiciones, estaría aceptado.
Y la historia empieza así, conoces a alguien, un sencillo encuentro, una primera toma de contacto. Con el tiempo a tu favor, comienzas a averiguar gustos, aficiones, y en circunstancias con una mediana casualidad, tu cuerpo empieza a liberar una serie de impulsos eléctricos que lo primero que producen es que en tu rostro se esboce una atrevida sonrisa. Por lo que, de manera completamente incontrolada eliges a una persona, donde ciertos aspectos que antes podrías considerar importantes, dejan de serlo. Y a lo tonto, mal hablando, entre millones y millones de personas solo una en un momento determinado es la única capaz de provocar un sentimiento inconfundible, amor. Después de esto, estarán los besos, expresiones de amor y como no, una cantidad de hormonas estarán liberadas por todo tu cuerpo, las suficientes como para provocar un conjunto de sensaciones agradables y deseadas por más de uno. El sentimiento que tiempo atrás había nacido aflora otros unidos a él, la ternura, el cariño, la pasión, la excitación… A partir de este punto, llegan los momentos de disfrute mutuo, y la imaginación es la que continuaría hablando.
Y de algo estoy segura, después de esta resumida descripción del enamoramiento de una manera un tanto familiar, puedes llegar a pensar que esto es algo mecánico, con lo que estarías equivocado o equivocada. No he hecho más que ponerte un pequeño ejemplo, porque en estos momentos mi posición es de mera espectadora.
Personalmente, desconozco un proceso directo al enamoramiento, conocido como flechazo; supongo que es cuestión de ir avanzando, poco a poco y paso a paso como en todo. Dudo que sean del tipo de experiencias que se repiten cada cierto tiempo en la vida, es más son del reducido grupo a las que la frase ‘Este tren no pasa dos veces’ le va como anillo al dedo.
Si te preguntas por las causas de este proceso, no te preocupes, puedes responder un simple “porque sí”. En estas condiciones, estaría aceptado.
Y la historia empieza así, conoces a alguien, un sencillo encuentro, una primera toma de contacto. Con el tiempo a tu favor, comienzas a averiguar gustos, aficiones, y en circunstancias con una mediana casualidad, tu cuerpo empieza a liberar una serie de impulsos eléctricos que lo primero que producen es que en tu rostro se esboce una atrevida sonrisa. Por lo que, de manera completamente incontrolada eliges a una persona, donde ciertos aspectos que antes podrías considerar importantes, dejan de serlo. Y a lo tonto, mal hablando, entre millones y millones de personas solo una en un momento determinado es la única capaz de provocar un sentimiento inconfundible, amor. Después de esto, estarán los besos, expresiones de amor y como no, una cantidad de hormonas estarán liberadas por todo tu cuerpo, las suficientes como para provocar un conjunto de sensaciones agradables y deseadas por más de uno. El sentimiento que tiempo atrás había nacido aflora otros unidos a él, la ternura, el cariño, la pasión, la excitación… A partir de este punto, llegan los momentos de disfrute mutuo, y la imaginación es la que continuaría hablando.
Y de algo estoy segura, después de esta resumida descripción del enamoramiento de una manera un tanto familiar, puedes llegar a pensar que esto es algo mecánico, con lo que estarías equivocado o equivocada. No he hecho más que ponerte un pequeño ejemplo, porque en estos momentos mi posición es de mera espectadora.
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